|
escrito por Mario Carvajal
|
|
viernes, 22 de julio de 2005 |
|
Pasan la bandola por la maquinita de rayos X en el aeropuerto. Se ve linda, con su docena de cuerdas y clavijas, con su veintena de trastes y su rabiza atornillada; la pasan una y otra vez, tratando de encontrar algún peligro, pero finalmente me la devuelven resignados. Sin embargo, no siempre tenemos suerte... |
|
|
escrito por Mario Carvajal
|
|
jueves, 14 de julio de 2005 |
|
Desafortunadamente en Colombia hasta el momento no he encontrado un encordado que cumpla con la sonoridad que me gustaría producir en la bandola. Se consiguen en el mercado encordados completos de algunas pocas marcas: La Bella, Sonora, y algunas otras. Estos encordados son elaborados con cuerdas de acero y las más graves son de acero entorchado, lo que produce una sonoridad exageradamente brillante para mi gusto. |
|
|
escrito por Mario Carvajal
|
|
jueves, 30 de junio de 2005 |
|
Bajamos a desayunar muy puntuales a las 7:30 de la mañana al restaurante del hotel Dnipro, en Kiev. Era un gran buffete con todo lo que un mortal imagine en comida para eliminar el ayuno: panes, café, leche, pasteles, embutidos, quesos, frutas, jugos, mermeladas, miel. Tantas cosas, que a mí me daba vergüenza con el hambre y no podía dejar de sentirme incómodo por el exceso.
Al fondo del gran salón había un piano, un piano blanco. La pianista, una rubia ucraniana, robusta, de gafas tristes, tocaba con sus dedos gastados. Nosotros comíamos. Y yo pensaba. Pensaba en la pianista, en sus ilusiones, en sus aspiraciones; me imaginaba todas sus horas de estudio, todos sus sacrificios; pensaba en su tristeza. Nadie aplaudía, pocos la escuchaban; era una simple relación contractual para hacer del desayuno un plus hotelero. |
|
|
escrito por Mario Carvajal
|
|
sábado, 25 de junio de 2005 |
|
Estábamos de visita en un pueblo llamado Kazimierz, al este de Polonia, en el Festival de Música Folclórica Polaca. Paseando por una callecita escuché una melodía que se me hizo conocida. Era El Cóndor Pasa, y cuando me acerqué más a la multitud que hacía un anillo, se debaja oír el charango, las zampoñas, las quenas, el bombo, la guitarra. |
|
|
escrito por Mario Carvajal
|
|
sábado, 25 de junio de 2005 |
|
Para auditorios de más de ochenta personas es prácticamente indispensable el empleo de equipos para amplificación del sonido. Para un músico instrumentista, especialmente, la amplificación no es siempre la mejor solución. En muy pocas oportunidades uno puede darse el lujo de encontrar por una parte un excelente equipo (micrófonos, consola, piañas, incluso cables) y por otra un profesional en audio tras bambalinas. |
|
|
escrito por Mario Carvajal
|
|
martes, 14 de junio de 2005 |
|
Se enamoraron desde el primer día. Él, Ziomus (se lee "Yomuch"), un chico polaco, alto, rubio, de cabello corto y mirada juvenil. Ella, pequeña, esbelta, de largas trenzas negras y muy colombiana. Fue el día del lanzamiento del libro de Ewa, su amor fue a primera vista. |
|
|